Jimmy Smits y Barack Obama en 2005. La foto es de The Guardian

Jimmy Smits y Barack Obama en 2005. La foto es de The Guardian

Solía ser fanática de las series. Mi favorita de todos los tiempos fue The West Wing, que contaba la trastienda del “segundo piso” de un presidente de Estados Unidos. Fue la mejor clase de política gringa que pude tener. La seguí en sus siete temporadas y luego compré los DVDs de colección, que se guardan en una caja azul con el sello plateado de la Casa Blanca y en la que cada season tiene una carpeta que simula documentos altamente sensibles. Sí, freak.

Mientras espero que los gringos se deshagan de George W. Bush y por primera vez un negro asuma la presidencia de EE.UU., me acuerdo de Matt Santos. En The West Wing el presidente se llama Jed Bartlet (el gran Martin Sheen), un demócrata que comenzó como gobernador de New Hampshire y que erael presidente que uno soñaría que ocupara la Casa Blanca.  Dicen que estaba inspirado en Bill Clinton, al igual que cada uno de los asesores del Ala Oeste, que resultaron del estudio cuidadoso de asesores reales.

Cuando Jed Bartlet cumple sus dos periodos y uno empieza a temer que la serie favorita se va a acabar, aparece Matt Santos, el salvador que alarga unos capítulos más el culebrón. Encarnado por Jimmy Smits (otro grande), Santos es un congresista latino de Houston, por quien nadie da un peso. Pero durante los emocionantes meses que preceden a la primaria demócrata, la gente empieza a escucharlo, a empatizar con él, y se transforma en el candidato. Su rival es el republicano Arnold Vinick, senador por California, político con mucha más experiencia y bastante mayor que el joven Santos. ¿Les suena?

Como es obvio, Santos era el Obama de la serie. Recurriendo al buen Google empecé a buscar la trayectoria de ambos y me encontré con un artículo de The Guardian, que dice que el personaje efectivamente estuvo inspirado en Barack Obama.

Cuando se escribió el guión, Obama ni siquiera era senador, pero según dice el productor y guionista Eli Attie, se le ocurrió porque empezó a emerger como un joven político. En la vida real, Attie habia sido speachwritter de Al Gore y para armar al personaje llamó a uno de los asesor Obama para que le contara cómo era su jefe. Una de las característica que posteriormente imitó, fue la insistencia del candidato de no ser definido por su raza.

“Estamos viviendo tu guión”, le escribió luego el asesor de Obama, pues más allá del perfil que pudo copiar para Santos el 2004, lo bizarro es que la campaña presidencial ha sido extrañamente similar a la serie.

Para qué les cuento el final. Ya lo leerán mañana en el diario.