cnn-chileLa semana pasada comenzaron las transmisiones de CNN Chile, a la que pronto se sumará la señal de 24 horas de noticias de TVN. Dos buenas noticias para el periodismo y para todos aquellos que son adictos a la información permanente.

En estos días he estado viendo a menudo el canal 15, donde VTR transmite la señal chilena de CNN, y creo que en general han estado a la altura de lo que prometieron. Buenas entrevistas, notas que son bastante mejores que el promedio de los noticiarios de TV abierta y una buena mezcla de periodistas rostros con jóvenes que refrescan la pantalla.

Como alguien que se levanta cada mañana escuchando la radio Bío Bío, me encantó ver a Tomás Moschiatti con su tradicional desplante y su look a lo Larry King chilensis. Todavía no sé si tendrá la misma libertad para editorializar todo que tiene en su radio, pero ya es bueno tenerlo al aire en TV.

Lo otro que todavía está por verse es si la realidad nacional da para tener dos canales de noticias las 24 horas. Cuando Radio Chilena se transformó Solonoticias, comenzó bien, pero al final ya no estiraba. Quizás era un asunto presupuestario, pero recuerdo haber estado en turnos de fin de semana escuchándola para ver si pasaba algo importante y haber tenido que tragarme unas crónicas eternas en que se llegaba a relatar experiencias personales en vez de actualidad.

En CNN la tasa de repetición de las notas me parece, como simple espectadora, un poco alta. También me falta un poco más de la sinceridad que tienen las otras señales de CNN con el televidente: no pueden simularque tienen varias veces en el día el mismo contacto en directo porque si uno ve varios segmentos seguidos, resulta poco verosímil.

esmeraldaLo otro que me hace sospechar que al menos los fines de semana será difícil llenar la parrilla, es la cobertura que tuvieron el domingo del arribo de la Esmeralda. Creo que fue más de una hora en directo desde Valparaíso y con un historiador en el estudio, hablando desde las historia del buque hasta cómo es la cabina del capitan. Reconozco que aunque tuve bastante paciencia, no vi toda la transmisión, pero en cerca de una hora de detallado relato sobre la Esmeralda, no escuché mencionar que fue un centro de tortura o al menos que había un jucio abierto al respecto. El tono era en cambio excesivamente admirativo y transformaba en un gran evento patriótico un hecho que, salvo para los familiares de los marinos, no es una verdadera noticia.