cardenal-medinaYa casi me había olvidado de las salidas del cardenal Jorge Medina, quien ayer volvió a escena con el mismo espíritu de siempre, al oficiar la misa en la catedral castrense por el aniversario de la muerte de Pinochet. Curiosamente, para El Mercurio la fecha sólo ameritó una fotonoticia, en que destacó que los pinochetistas no soltaron sus pancartas del dictador ni para comulgar. La Tercera, en cambio, contó que Medina insinuó que la justicia que piden las víctimas de Pinochet se parece mucho a la venganza.

“Vimos su buena invención y su deseo de servir a la patria para ayudar a que las condiciones de vida de las personas sean las mejores”, fueron las palabras de Medina sobre Pinochet reproducidas por La Tercera. ¿Habrá dicho “intención” o se habrá referido a las “invenciones” de Pinochet? La cita está textual en Publimetro y la web de Chilevisión, que citan como fuente la agencia UPI.

Para LUN, en cambio, lo relevante fueron las alusiones que Medina hizo en su prédica a la visita de Madonna: “Esta mujer, con una desfachatez increíble, provoca un entusiasmo loco, que es un entusiasmo de lujuria”. Notable Medina. Para Augusto Pinochet III, el obispo estuvo “fuera de contexto”. ¡Seguro!

Porque Medina, el cura chileno que más se ha encumbrado en las esferas del Vaticano debía honrar a Pinochet, no farandulizar la ocasión.

Las ideas de Medina, que en Chile representan al ala más conservadora de la Iglesia en lo valórico, suelen estar fuera de contexto. El problema es que su voz no es solitaria en la alta curia mundial.

Esta semana en Italia cientos de personas salieron a las calles a protestar porque el Vaticano había anunciado que se opondría a una moción que hará la Unión Europea ante las Naciones Unidas para promover la despenalización de la homosexualidad. La postura no había sido fijada por un cura cualquiera, sino por el arzobispo Celestino Migliore, nuncio y observador permanente ante la ONU.

La polémica hizo que el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, saliera a aclarar la posición oficial de la Iglesia y decir que “ni siquiera se discute que esté a favor de criminalizar las conductas homosexuales”.

La polémica surgió luego de la decisión de Burundí de penalizar las relaciones entre personas del mismo sexo. Según un estudio de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas, son 86 los países donde la homosexualidad está criminalizada y 6 aquellos donde incluso se castiga con la pena de muerte (Irán, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania, Yemen, Nigeria, Arabia Saudita y Sudán).

No sé si las posiciones de Medina serán tan extremas, pero como queda claro en su “carta pastoral acerca de la castidad“, tiene clarísimos cuáles son los “pecados de lujuria”: el adulterio, la fornicación (sexo entre solteros, sea ocasionalmente o en el marco de una relación estable, y también sus variantes: la prostitución y el concubinato), la violación, el incesto, el estupro, el autoerotismo, la pornografía y la homosexualidad. Todos en el mismo saco.