farmaciasEl periodismo vive de la publicidad. Ése ha sido el paradigma hasta ahora y es lo que ha agudizado en los últimos meses la crisis que ya hace años arrastra la prensa escrita. La debacle económica y la consiguiente caída del avisaje sólo han precipitado la caída de las cifras de los diarios de todo el mundo.

Pero mientras los medios no logren reponerse y levantar un nuevo modelo sustentable en el tiempo, el trabajo de los periodistas, y por lo tanto la información que reciben los ciudadanos, está directamente relacionado con el dinero de quienes financian las publicaciones. Eso no es novedad para nadie. No es casualidad que no veamos reportajes críticos a las grandes cadenas comerciales, supermercados y bancos. Es como morder la mano que te da de comer. El argumento es simple: me criticas, retiro el aviso.

En cierto modo, la premisa también se aplica sobre las farmacias. Lo relativizo porque también es cierto que cuando la noticia se impone desde fuera, se vuelve ineludible para los medios. Esa es la parte buena. Así, cuando comenzaron las acusaciones ante la Fiscalía Nacional Económica contra las tres cadenas farmacéuticas que controlan el mercado, los medios lo informaron. Quizás no con la profundidad, extensión y mirada crítica que el tema ameritaba, pero nadie medianamente informado puede decir que no supo lo que pasaba.

Ayer Farmacias Ahumada (FASA) confesó que se había coludido con sus competidoras Cruz Verde y Salcobrand, y con algunos laboratorios, para concertar los precios de los medicamentos. La indignación pública fue instantánea y me desperté curiosa de saber cómo lo informarían los medios. Lo que vi en TV y lo que publicaron El Mercurio y La Tercera me pareció adecuado. Abrieron noticiarios y lo pusieron en sus portadas. Pero Las Últimas Noticias sólo le dedicó cuatro párrafos y tituló con pinzas: para ellos Fasa reconoció un “error”. El texto es casi un comunicado de prensa.

¿Será que no calza con la pauta farandulera de LUN? Lo dudo. Es un tema que vende porque afecta a todo el mundo. Uno se siente estafado, vulnerado. Era el tema obligado de conversación del día, de esos que unen, en que se comparte la rabia.

No hay que ser muy creativo para imaginar lo que pasó: justo debajo de los parrafitos, brilla un aviso de un remedio que sólo se vende en Cruz Verde (empresa que niega cualquier colusión). La compañía publicó otros tres avisos en la edición (pequeños, pero suman cuatro) y FASA compró casi media página de publicidad. A esto hay que sumar una especie de publinota sobre el centro de distribución de Farmacias Ahumada.

Es un golpe de realidad que deja pensando cómo serían los medios en un utópico mundo dónde los únicos criterios fueran periodísticos. Un mundo donde la gente de verdad se enterara de lo que pasa en los negocios y no sólo de lo talentosos que son los empresarios. Total, soñar es gratis.