Siempre me ha molestado la forma en que los medios chilenos reaccionan a las noticias que publica la competencia. Esta semana hubo varios casos: medio A publica una nota y al día siguiente el medio B le da una pequeña vuelta y la hace suya como si nada. Es la regla común y quien no revisa todos los medios no se da cuenta. Nadie cita o atribuye a la competencia, salvo escasas excepciones. Por eso la lectura de la prensa dominical me dejó hoy nuevamente con un gusto amargo.

Cada domingo trato de dedicar un rato más largo del habitual a leer lo que se publica al otro lado de la cordillera. Así como en Argentina la política está siempre al límite, la prensa es más dura, más arriesgada y más entretenida también. Hace poco más de un año incluí en mi menú dominical a Crítica de la Argentina, que ingresó al mercado periodístico anunciándose como “el último diario en papel”. Tiene tapas divertidas, plumas notables, punto de vista antikirchnerista total y una buena revista semanal. Detrás estaba el polémico Jorge Lanata, que tras fundar diversos medios como Página/12 o revista Veintitres carga con una estela de enemigos y críticos.

No es la idea relatar las mútliples razones del odio contra Lanata (no conozco el detalle a fondo tampoco), paunque dicen que son odios fundados. Pero igual mucho lo leen. Yo empezé a seguir sus reportajes cada domingo en Perfil.com porque cada cierto tiempo golpea a la clase política o a los empresarios con aciertos notables, como cuando destapó el Bolsagate. Otras veces se cae duro también.

Pero Lanata acaba de renunciar a la dirección de Crítica, desatando una ola de especulaciones sobre las razones y sobre el futuro del diario. Hoy publica una carta de despedida en que niega que sea por la caída de las ventas y dice que su participación en la propiedad se diluyó con el aumento de capital de sus socios. Vuelve a la TV. Pero en la Post Data descarga toda su artillería contra Clarín.

PD: Párrafo aparte merece la reacción de ayer de algunos medios al informar con verdadera mala leche sobre esta noticia. Es gracioso y patético verse corrido por izquierda por Clarín: que el diario que convivió e hizo grandes negocios con los militares (Papel Prensa, junto a La Nación), gerenciado por la señora que se sospecha apropiadora de hijos de desaparecidos, que implementa el terror como política laboral (no tiene, por ejemplo, comisión interna) sostenga en un artículo sin firma que Crítica “moderó últimamente su posición sobre Kirchner” es tan torpe que resulta cándido. “Lanata se va por la caída en las ventas” dice Clarín luego de aclarar que no tiene cifras del IVC sino afirmaciones del mercado. Crítica tiene, sin embargo, cifras del IVC: en febrero Clarín cayó 61.875 ejemplares los domingos y 26.213 de lunes a viernes. Cifras altas incluso para los 250.000 ejemplares promedio de Clarín. El diario que montó ilegalmente Radio Mitre, que obtuvo Canal 13 del menemismo y logró la fusión monopólica del cable con Kirchner nos acusa de falta de independencia. Clarín no soporta que no le tengan miedo. Me hubiera gustado, al menos, dar esta pelea con Roberto Noble, su creador, y no con su lobbista Héctor Magnetto y el genuflexo señor Kirschbaum, cada día más encorvado por decir que sí. Nada de lo que digan sobre nosotros cambiará la imagen que ustedes tienen al mirarse al espejo.

Si en Chile los diarios juegan ese juego como de ignorarse, lo que ha desatado en el último año Lanata en Argentina es una guerra declarada. En sucesivos reportajes, Lanata denunció los negocios de Clarín y sus relaciones con el kirchnerismo, entre otras cosas. Desde acá es difícil evaluar si hay algo de cierto, pero tiendo a creer que Lanata pasó la raya hace rato. Seguí asombrada durante mucho tiempo la forma descarnada y personal en que se atacaban Crítica y Clarín.

Como bien hizo ver en su blog el periodista cordobés Sergio Carreras, el viernes Crítica llegó a republicar en su web un reportaje sobre una investigación de lavado de dinero que incluía a Clarín que ya había publicado hace un año.

Ahora que Lanata se va a la tele, creo que me voy a perder la mitad de los rounds de esta guerra, a no ser que Crítica siga dándola en su ausencia.