octubre 18, 2011
Indignaos
Posted by skok under Periodismo | Etiquetas: El Mercurio, Indignados, Medios, Protestas |Leave a Comment
octubre 25, 2010
“Durante las últimas semanas, los diarios gastaron tiempo, papel y tinta con declaraciones y evaluaciones oficiales, con detalles sin importancia y con informaciones evidentemente plantadas. El resultado, con rarísimas excepciones, fue un periodismo superficial, repetitivo aburrido y prescindible”, escribía en febrero de 2005 Marcelo Beraba sobre la cobertura de una polémica elección de la cúpula de la Cámara de Diputados de Brasil. Se refería a los principales periódicos, Estado, Globo y Folha de Sao Paulo, pero luego ahondaba sobre este último y en sus propias páginas, más precisamente en la mitad de una página tamaño Mercurio, desnudaba uno a uno los errores cometidos por su diario.
Beraba era entonces el defensor del lector de Folha, que cada domingo tenía la misión de recibir las quejas del público, ponderarlas, exponer las faltas y omisiones de la semana, y proponer cambios. Guardé el recorte porque me pareció que una figura como esa, representada además por un periodista experimentado y sensato, era un gran aporte para un periódico. Es por eso que el defensor del lector es un actor importante en los grandes diarios del mundo, como el Washington Post o El País, y se dice que suele ser el empleado más odiado de la planta.
Me ilusioné cuando hace un par de meses descubrí que el rediseño de La Tercera incluía el primer defensor del lector chileno. Me sorprendió eso sí que para encarnarlo eligieran a Joaquín Villarino, ex editor de Reportajes de El Mercurio, que asocio más con la forma tradicional del periodismo nacional que con la impronta más moderna que en la última década ha caracterizado a La Tercera. También me desilusionó que sólo le dieran un cuarto de página tabloide para exponer sus argumentos.
Con el correr de las semanas, Villarino me ha demostrado que nada tiene que ver con el estilo de Beraba o con lo que yo esperaba fuera el defensor del lector. Aunque creo que ha tenido varios aciertos, en al menos dos oportunidades la figura de “el lector” ha estado representada por personajes que me trasladaron a los años más oscuros de la dictadura. Más allá de mis diferencias políticas con ellos, se trata de figuras que están lejos, me parece, de representar al lector común y corriente que requiere de un defensor.
El primero fue el lector Carlos Cáceres, ex ministro del régimen militar, que cuestionó que Pinochet no fuera incluido entre quienes dejaron su sello en las Fuerzas Armadas. Aunque Villarino aclaró que era una suerte de encuesta y defendió el derecho de elegir las figuras, le pareció oportuno recalcar que ante la figura de Pinochet los periodistas “deben evitar lo políticamente correcto expresado en tergiversaciones históricas y por lo tanto no permitir sesgos, ni condicionarse con posiciones personales”. También creyó importante dejar constancia que “el lector” Cáceres cuestiona la forma en que se escribió sobre el “incendio” a La Moneda porque no se mencionó las circunstancias, que nos tenían en las puertas “del establecimiento de un régimen totalitario marxista”.
Hoy el lector estuvo encarnado por Raúl Hasbún. En este caso la queja no tenía nada que ver con política, sino con el cambio de ubicación en el diario de la página editorial, pero resulta sintomático que pese a decir que diversos lectores expresaron el mismo cuestionamiento, eligiera a un cura que genera tantos anticuerpos por su marcado pasado pinochetista y por representar al ala mas conservadora de la iglesia católica.
El diario puede elegir la mirada que quiera, aunque no me parece que la que está plasmando Villarino coincida demasiado con la línea editorial que ha venido mostrando el diario.
Como una lectora que eligió La Tercera como el principal diario para informarse, me encanta la idea de tener un defensor, pero no me siento representada por este. No sólo por los episodios de Cáceres o Hasbún, sino porque me parece que habiendo temas tan importantes que tratar elige aspectos poco relevantes, no de fondo. No es en ese espacio donde quiero saber del Nobel Vargas Llosa y entre las omisiones del diario la que menos me importa es la “falta” de cobertura de los temas del bicentenarios.
Si me va a defender así, por favor no me defienda.
septiembre 14, 2010
La indignación del bicentenario
Posted by skok under Periodismo, Poder, Polìtica, trabajo[10] Comments
La mitología periodística cuenta que en una conferencia de prensa alguien -quiero creer que un estudiante en práctica- le preguntó a Aucán Huilcamán a cuánto ascendía la deuda histórica con el pueblo mapuche.
El problema es que durante mucho tiempo se ha actuado como si esa deuda efectivamente fuera cuestión de ceros de más o ceros de menos. Y aún creyendo eso se ha permitido la miseria y lo que se ha gastado, se ha gestionado mal.
Si fuera cuestión de plata el asunto sería más simple de resolver. Hay 34 mapuche que llevan más de 60 días en huelga de hambre y la línea de crédito hace tiempo que está copada. En general me parece que las huelgas de hambre son un arma de presión poco legítima. Poner la vida en juego es como poner una pistola en la sien e iniciar la cuenta regresiva. Suena a extorsión.
Pero trato de entender y entiendo. Es probable que haya delitos de por medio. Casi seguro. Ojalá fuera sólo eso. Acá hay siglos de injusticia que de pronto toman la forma de un gobierno democrático que invoca una ley de la dictadura para que te pudras en la cárcel. Más de cien años, medio bicentenario, según los deseos de la fiscalía. Que además tiene el peso de la prueba a su favor y una corte que avala que te acusen testigos sin rostros. Para qué vamos a hablar de garantías procesales. El peso de la historia graficado en una horrible situación amparada por el “estado de derecho”.
Y en Santiago, en La Moneda, les preocupa que se arruinen los festejos del bicentenario. Ese que celebra la independencia, que nos llevó al camino de la democracia, la justicia y la igualdad. Lindo.
Nunca había visto una fiesta más mustia. Pasamos de la angustia de los mineros enterrados porque un par de empresarios prefirieron aumentar sus márgenes que invertir en seguridad, a los mapuche al borde de la muerte. Para qué hablar del millonario supermercadista que hizo el amague de abrir sus tiendas de corrido durante 58 horas para no perder ni un céntimo del negocio de fiestas patrias. O de los que abogan por el derecho de los chilenos de ir a pasear al mall. Lindo tu bicentenario.
Si no es por todos ellos no nos enteramos de los abusos laborales o del polvorín que se vive en el sur. De lo feos que somos al final.
Ahí es donde la cosa me toca más de cerca. Porque soy periodista, me gusta ser periodista, y no hay nada más frustrante que las líneas editoriales de los medios masivos. El editor que te dice que lo importante son los poderosos, “las lucas”, los Luksic, los Angelini y los Matte. La cara linda eso sí, ni se te ocurra reportear las condiciones laborales de sus empresas. Si lo que importa es la gente bonita. Si la foto no es del National Geographic el mapuche no te califica para el papel couché y para el diario sólo si hablamos de pobreza, de violencia, u otras cosas feas. Lo mismo del obrero, del minero.
Así es el mercado y ahí uno juega como puede, pero confieso que cuando me he pillado actuando naturalmente de alguna forma cercana a eso he sentido vergüenza. El problema es que esto no es personal. La gente se informa por los medios. Sin ellos no existen los mineros, no existen los mapuche. Internet y las redes sociales en algo ayudan, pero no nos engañemos, aún no llegan a todos.
Entonces se siente la indignación del bicentenario. Esa que aflora cuando las cosas no se pueden ocultar. De pronto están ahí y todos las vemos. Y no es lindo como nos quieren hace creer.
septiembre 13, 2010
Cuando empecé a escribir El Post, lo hice como parte de una tarea para un curso de herramientas digitales para periodismo dictado por la Fundación Knight. Fue hace menos de dos años y no recuerdo que Twitter haya sido mencionado como una herramienta relevante, o al menos no se le dio demasiada importancia. Hoy es imprescindible. Lo dijo mejor de lo que yo podría el director de The Guardian, Alan Rusbridger.
Se ha escrito mucho sobre Twitter y el periodismo, así es que no latearé con las divagaciones académicas sobre el punto. Yo descubrí su funcionalidad más básica manejando la cuenta de CIPER. Rápidamente se convirtió en una fuente importante de visitas (ya tiene más de 14 mil seguidores, que se multiplican con los re-twitts) y de feedback con los lectores, que felicitan, critican, agradecen y nos hacen ver los errores que se nos pasan.
Cuando abrí mi propio Twitter, bajo el original nick de @skoknic, me di cuenta de que es tan distinto como la correspondencia que recibes en tu casilla de correos personal de la que recibes en la del trabajo. Tú elijes a quien sigues, gente con la que tengas alguna afinidad, y se transforma en un seleccionador inmejorable de links a artículos, canciones, fotos, lo que sea. También puedes dialogar con personas con las que de otra forma no interactuarías, he conocido fuentes y hasta podría decirse que amigos.
Los medios chilenos descubrieron tarde el fenómeno y lo usan para sacar “noticias” de lo que ahí se dice, reproduciendo twitts de famosillos o una que otra frase polémica. Aún no se han dado cuenta de que ahí -al menos en mi timeline- se habla y debate de todo lo que ellos no publican. El ejemplo más evidente fue el de la termoeléctrica Barrancones, porque la cosa terminó en la calle y se hizo ineludible, pero en twitter están pasando cosas y los medios no las están viendo. Si yo fuera una cazatendencia de temas, ahí es donde miraría.
Pero twitter tiene un problema: está pasando aquí y ahora. Es demasiado rápido y efímero. Hay conversaciones, debates, noticias, pero después de un rato todo es reemplazado por nuevas conversaciones, debates, noticias.
Por eso decidí volver al blog. Recordé que era un buen ejercicio de reflexión, para escribir de lo que quisiera, sin tomarmelo muy en serio. Así es que El Post está de vuelta. A ver si recuerdo como se escribe en más de 140 caracteres.
noviembre 3, 2009
Imagínate que un genio en una botella te entrega US$2.900 millones para mejorar tu país, ¿en qué los gastarías?
Hoy a El Mercurio se le ocurren algunas ideas: construir cinco Costanera Center, comprar 49 aviones F-16 nuevos, triplicar la capitalización de Codelco y organizar un mundial de fútbol.
Me encantan esas notas inofensivas que muestran las líneas editoriales de los medios. Todo lo que podría hacerse con el dinero de la “deuda histórica”, se llama el artículo. Es tanta plata que cuesta imaginarse qué podría hacerse con ella, pero sin duda ninguna de las alternativas propuestas por El Mercurio para dimensionar el monto demandado por los profesores se pasaría por mi mente.
Seguro lo destinaría a gasto social o a infraestructura de uso público. Para que se hagan una idea: con ese monto podrían construirse 25 mil salas cuna (seguro no se necesitan tantas) y 1900 escuelas con jornada escolar completa. También alcanzaría para 10 hospitales -equipamiento incluido- como el que se proyecta hacer en Maipú. Admito que son cálculos a la rápida y puede haber errores, pero no es el punto. Lo importante es lo que se sueña para construir un país mejor.
septiembre 22, 2009
Versiones y detalles: Quién dijo qué
Posted by skok under Periodismo, Polìtica | Etiquetas: Cristina Fernández, El Mercurio, La Tercera, Las 7 diferencias, Sebastián Piñera |[2] Comments
La Tercera, 18 de septiembre de 2009:
A las 18.50 horas de Argentina y cuando sobre Buenos Aires caía una contundente lluvia y corría un fuerte viento, el abanderado presidencial de la Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera, ingresó a la Casa Rosada para reunirse con la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.
Una vez dentro del salón de audiencias del palacio gubernamental, el candidato le regaló a Fernández un ejemplar del libro Las cien mujeres de la historia, el que estuvieron hojeando juntos.
“Me gustaría ver la segunda edición, a ver si nos incorporan a mí y a la Presidenta Michelle Bachelet”, bromeó la mandataria transandina, quien estaba acompañada del canciller Jorge Taiana e hizo pasar a Cecilia Morel, la esposa del abanderado, a la audiencia.
El Mercurio, 18 de septiembre de 2009:
Con carcajadas celebró la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, la frase que le dedicó Sebastián Piñera, cuando le regaló un ejemplar del libro sobre las 50 mujeres más importantes del mundo, que editó la Fundación Futuro. “En la próxima edición debería estar usted”, le dijo Piñera mientras ella recorría las páginas.
El abanderado de la Coalición por el Cambio fue recibido a las 19:15 horas en la Casa Rosada por la “Señora K”, y durante casi una hora -tiempo similar que le dedicó al presidenciable de la Concertación, Eduardo Frei, en la audiencia que le dio el 10 de este mes- hablaron sobre la integración de ambos países. Estuvo presente, además, el canciller Jorge Taiana, y luego se sumó la esposa de Piñera, Cecilia Morel.
Nota: El libro es de 1991. Se le quedaron unas cuantas mujeres fuera. Sólo una tontera para no tener tanto tiempo tirado el blog.
agosto 7, 2009
Omisiones
Posted by skok under Periodismo | Etiquetas: El Mercurio, El Mostrador, Las 7 diferencias, línea editorial, Medios |[3] Comments

Seguramente esta mañana te enteraste por El Mercurio del cambio de presidente en el Tribunal Constitucional, una de las instituciones más importantes del Estado…
Por decisión unánime de sus pares:
Ministro Marcelo Venegas, elegido presidente del TC
El magistrado integra el organismo por designación del Congreso y asumirá el próximo 28 de agosto, en reemplazo de Juan Colombo.
Sigue leyendo la versión de El Mercurio
A lo mejor no lees la prensa digital y te perdiste de algo….
Marcelo Venegas fue electo por unanimidad este martes
Ex director de Dinacos es nuevo presidente del Tribunal Constitucional
El abogado estuvo a cargo del organismo de comunicaciones de la dictadura en 1986, año en que el FPMR atentó contra Augusto Pinochet y se encontró el arsenal de Carrizal Bajo, tema por el cual aplicó censura previa a los medios. También fue uno de los votos decisivos a favor de la prohibición de la distribución de la píldora del día después. Su nombre concentró la adhesión de todos los miembros del Tribunal, incluido el DC Mario Fernández, con quien son cercanos.
Siga leyendo la versión de El Mostrador.
Ahora encuentra las 7 diferencias
julio 20, 2009
Lo primero que hice al aterrizar en Dallas y pasar la siempre estresante barrera de policía internacional fue correr a una tienda de revistas. Miles de revistas. Ya sé, hay estadísticas horribles sobre todos los medios que han quebrado con la crisis, pero acá sigue habiendo publicaciones para todos los gustos. Una delicia.
La primera en atraer mi vista fue Wired, que llevaba en su portada al guapísimo Brad Pitt. Toqué la portada y era lo máximo, papel grueso, opaco y rugoso. Tuve que comprarla. Claro que lo de Brad fue un poco un engaño, porque lo que hace es una humorada de un par de párrafos, pero igual el número tenía algunas cosas interesantes. El punto es que la compra fue una decisión sensorial, pues probablemente no habría hecho click en ninguno de los artículos, pese a que visito con frecuencia el sitio de Wired.
También caí con el New Yorker. Siempre caigo aunque nunca alcanzo a leerlo entero. Ni siquiera me dí cuenta de que no era el último número. La portada era bella y traía un gran reportaje sobre la guerra en Irak que podría convertirse en la tercera parte de la serie Band of Brothers (si es que es cierto que hicieron una segunda en la guerra de Corea).
El reportaje cuenta la historia de un coronel que estuvo en la famosa batalla de Mogadiscio que se narra en La Caída del Halcón Negro (el libro de Mark Bowden llevado al cine por Scott Ridley). Un milico agresivo, duro, que va a derecho a matar. En Irak estuvo a cargo de la 101 Airbone Division, la misma de los paracaídista de la Segunda Guerra Mundial que retrata Band of Brothers. Hasta ahí la trivia, porque lo que el reportaje busca mostrar es cómo un hombre a cargo de una tropa puede condicionar la guerra al punto de desatar una masacre.
Como tenía una escala de tres horas y luego tomé un vuelo de la misma duración, también me dio tiempo de devorarme el New York Times en papel. Me sorprendió que titularan con un reportaje sobre los accidentes de auto por hablar por celular o mandar mensajes de texto (adentro venían dos páginas gigantes). El número dominical estaba excelente, pero me pareció que para un diario que está en crisis, no era un tema muy vendedor. Como sea, fui feliz leyendo en papel el diario que todos los domingos hojeo en internet.
Ya sé que esto parece una apología al papel, lo que es raro viniendo de alguien que trabaja en un medio digital y que muchas veces lee los diarios en la pantalla aunque los tenga en papel. Lo sé y es un poco una apología. Hoy amé el papel. Tener un menú como el que hay en los medios de EE.UU. y tener el tiempo de leer con calma me hizo comenzar bien el día.
junio 2, 2009
El sábado los dos principales diarios chilenos informaron del viaje de la presidenta Michelle Bachelet, pero al leerlos parecía que hubieran estado en países distinto.
Mientras la portada de La Tercera destacaba la irritación del gobierno con la empresa de armamentos EADS por haber anunciado supuestas compras hechas por Chile. Si bien la adquisición de helicópteros y aviones eran conocidos para quienes siguen los temas de defensa, la inclusión de misiles Exocet estaba fuera de libreto. El gobierno negó que fuese cierto. De acuerdo a La Tercera, “altas autoridades” negaron la compra y la comitiva sufrió “impacto” por el “grave desliz”. Por la forma en que estaba relatado, parecía que había sido un hecho público acontecido durante la visita a Toulouse.
La versión de El Mercurio estaba fechada en París y era toda nice. El titular principal anunciaba visita de Sarkozy y sólo consignaba en el último párrafo la visita a EADS. ¿El corresponsal no habrá viajado a Toulouse con el resto de la comitiva?
La respuesta llegó al día siguiente en el mismo periódico:
“Tensos ante los dichos del presidente de la compañía, miembros de la comitiva se acercaron a los medios de prensa para explicar que eso no estaba contemplado y que la exposición había sido “muy delicada” en términos de defensa, por lo que se pidió guardar reserva, algo que no fue acogido por todos los medios”.
Si no era cierto el anuncio, ¿por qué es tan “delicado”? ¿No era mejor desmentir y listo? Nunca había visto un tratamiento de este tipo en democracia, en que las autoridades chilenas intentan -y casi logran- acallar un hecho público. ¿Tan sensible creen también que es el tema los medios que cubrieron el evento y no publicaron? ¿Fueron ellos responsables e irresponsable La Tercera o es al revés?
Como sea, fue un desatino comunicacional del gobierno tratar de tapar el sol con un dedo. Sobre todo después de que por años las autoridades se han llenado la boca con la transparencia en las compras de defensa. ¿Por qué la presidenta visita una empresa de armamentos? A mí me parece una mala idea en cualquier circunstancia. Ok, está el satélite, pero si estiman que la relación con los países vecinos está tan delicada como sugieren los últimos actos del gobierno, era mejor abstenerse de provocar.









